Can Ribas Bodegas

Vinos de Mallorca Consell

 
 

Vino can Ribas Vinos de Mallorca


Historia Bodegas Ribas


La Bodega Ribas es una bodega familiar de tradición histórica situada en el municipio de Consell (Mallorca). Pedro Ribas de Cabrera comenzó en el año 1711 la construcción de la bodega. Los Ribas se dedicaban a los cultivos tradicionales de la isla como la vid y el olivo. Desde entonces se ha elaborado ininterrumpidamente vino en Ca’n Ribas, y este ha ido ganando reconocimiento año tras año. La adquisición de prestigio comenzó ya en el siglo pasado al obtener la Medalla de Perfección en la Exposición Nacional Vinícola de 1877.


Ribas es una de las bodegas familiares con mayor tradición. Se trata de la tercera bodega familiar más antigua de España, después de Chivite y Codorniu. Javier y Araceli Ribas, enólogos y actuales propietarios junto a su madre María Antonia, se han formado en bodegas de gran prestigio internacional: Clos Mogador, Clos Martinet, Clos Erasmus, Achaval Ferrer en Argentina y Harlan Estate en Napa Valley. El objetivo prioritario de los hermanos Ribas es conseguir vinos de la máxima calidad siempre respetando la tradiciones, pero también adaptándose a los cambios y a las nuevas tecnologías, por lo que se está en continua investigación.


Viñas


Cerca de la bodega se encuentran 40 hectáreas de viñas propias, en su mayoría viñas viejas de más de 50 años, que son el valor más importante de la bodega. Joan Colom, más conocido en Mallorca como “l’amo en Joan”, continua a sus 81 años la labor que comenzaron su abuelo y su padre: cuidar la viña como si se tratara de un hijo propio. La vendimia continua siendo manual, y se selecciona estrictamente. La obsesión por el trabajo bien hecho es una de las cualidades de l’amo en Joan.


Su experiencia es muy valorada en Mallorca, y a él acuden en innumerables ocasiones en busca de consejos.  Este año recibió el premio a la personalidad mas destacada en la historia de la viticultura mallorquina de manos de las otras bodegas mallorquinas. Su hijo Toni Colom, enólogo y viticultor de formación, trabaja junto a su padre para asegurar el futuro de las viñas.


La bodega es pionera en Mallorca en la selección de uva grano a grano. Toda la vendimia que se recibe en las instalaciones de elaboración pasa por 2 mesas de selección, una de racimos y otra de bayas. Un equipo de jóvenes enólogos en prácticas trabaja incansablemente cada vendimia junto al equipo de Ribas para seleccionar y elaborar los vinos. La bodega busca gente joven y con ganas de dar lo mejor de si mismos, por ello cada año recibe a jóvenes de todo el mundo con los que se intercambian experiencias. Parte del equipo de Ribas formó parte de esta cantera, como es el caso de la enóloga valenciana Marta Mártir, esencial en la dirección del equipo de bodega.


La uva blanca se trata con suavidad para elaborar vinos frescos y aromáticos. La uva tinta pasa por complejos procesos, meditados y estudiados cada año. El objetivo es preservar el terroir pero darle a los vinos una personalidad y autenticidad: se quieren conseguir vinos únicos y que respondan a las diferencias de la climatología de cada año.



Recuperación de variedades extinguidas


La Gargollassa es el resultado de una década de empeño por recuperar una variedad autóctona mallorquina inexplicablemente al borde de la extinción. Los escritos antiguos (entre ellos la famosa recopilación del Archiduque Luis Salvador) la describían como una de las más reconocidas variedades para vinos de calidad. Se cree que desapareció debido a la baja producción en un momento en que la prioridad era la cantidad y no la calidad de la vendimia.

Después de muchos años de búsqueda, la bodega encontró un viejo payés que guardaba celosamente 3 cepas de Gargollassa en su viña, quien sabía de sus virtudes .

A partir de esas cepas, que se injertaron y multiplicaron, la bodega cuenta ya con 5000 plantas, con los que elabora el vino Sió Gargollassa.

Se trata de un vino con rasgos distintos a lo que uno acostumbra a encontrar en vinos baleares. Más cercano a un Pinot Noir que a un Manto Negro, con predominancia de frutos rojos y cerezas, violetas y un ligero toque ahumado. En la boca nos encontramos con un inesperado frescor distinto que la hacen distinta del resto de las variedades mediterráneas.


Elaboración


Antes de explicar los procedimientos realizados en la elaboración es conveniente citar ciertos condicionamientos y limitaciones implícitas en la variedad predominante: la Mantonegro; considerada una evolución de la garnacha en las islas Baleares (suposición basada en su carácter afrutado, tamaño de las bayas y la falta de pelos foliares en el envés de la hoja).


Ésta se trata de una variedad con asombroso potencial aromático, pero que adolece de una maduración excepcionalmente irregular, es por ello que la vendimia debe realizarse de manera fraccionada: desde principios de septiembre hasta finales de agosto. Ello implica la necesidad de vendimiar hasta tres veces la misma planta. Tradicionalmente ésta recolección se producía en una sola vez, lo que otorgaba a los vinos elaborados con Mantonegro un marcado carácter vegetal con múltiples descompensaciones organolépticas. Al eliminar los racimos menos maduros a principios de septiembre permitimos a la planta concentrar los compuestos polifenólicos en los restantes racimos y lograr así alcanzar una cota de contenido tánico antes insospechada.


Esta mayor concentración se traduce en un carácter distintivo de la Mantonegro: frutos rojos, mermeladas, cerezas… acompañados de la mineralidad aportada por nuestro viñedo de predominancia calcárea. La maceración prefermentativa en la uva seleccionada manualmente permite extraer sutiles aromas florales, difícilmente localizables en variedades foráneas, y potenciar la fruta fresca. Una fermentación a temperaturas moderadas (~27ºC) y de una duración limitada (~2 semanas), evita la extracción de caracteres amargos y agresivos, permitiendo la imposición de los delicados aromas varietales.


Tras el descube y la adición del escurrido inicial de las prensas (sin aplicar presión), realizamos la fermentación maloláctica en depósitos de acero inoxidable, para, posteriormente proceder a una crianza en barricas de 400 y 500 litros de roble francés a fin de evitar una aportación excesiva de aromas de crianza (los cuales enmascararían el buscado carácter varietal) y de incrementar la tendencia oxidativa de la Mantonegro.


 

Bodegas Can Ribas Mallorca